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martes, 2 de junio de 2009

Número 47: La Violeta del Prater


Una amiga muy querida me recomendó que re-publicará aquí esta pequeña reseña acerca de un libro que es inmensamente significativo para mí. Espero que sea de su agrado:



“La Violeta del Prater” de Christopher Isherwood


A veces, lo mejor de un libro no es solamente su contenido sino lo que éste le permite a uno conocer acerca de su autor.

En el caso que nos ocupa, el señor Christopher Isherwood, buen caballero inglés y “mommy´s boy” (esto último según el brillante director de cine austriaco, Friedrich Bergmann), nos narra con toda naturalidad cómo fue su experiencia en el séptimo arte, cuando fungió como asistente de director (realizando correcciones al guión) durante la filmación de La Violeta del Prater.

La novela comienza con una llamada telefónica; el empleo de corrector le es ofrecido (casi impuesto) a Isherwood para compensar el pobre dominio del inglés por parte de Bergmann, pues el joven escritor inglés, aún cuando completamente inexperto en el mundo del cine, habla alemán y ha vivido unos años en Berlín.

A partir de este punto presenciamos cómo el protagonista/autor, Isherwood, va quedando atrapado en la “máquina infernal” que, según Bergmann, es una película: “Una vez que la enciendes y la pones en marcha da vueltas con tremendo dinamismo. No puede parar. No puede pedir excusas. No puede retractarse de nada. No puede esperar a que uno lo entienda. No puede explicarse a sí mismo. Lo único que puede hacer es ir madurando hacia la inevitable explosión. Esta explosión nosotros tenemos que prepararla, como anarquistas, con la mayor habilidad y malignidad...”

Aparentemente, la razón por la cual Bergmann e Isherwood congenian es que, a pesar de que el primero conoce y domina los hilos de los estudios cinematográficos, necesita aún de una persona que no esté contaminada por este ambiente: “...es usted inocente. Y esa inocencia es la que yo necesito para que me ayude... Voy a dedicarme a corromperle a usted.” Le dice Bergmann a su asistente, pero a mi criterio, él necesita de Isherwood para no corromperse. “Somos como dos hombres casados que se encuentran en una casa de putas.” Le advierte el maduro director al joven escritor al salir de un almuerzo de negocios con el dueño de la empresa cinematográfica Imperial Bulldog, el señor Chatsworth.

Cronológicamente, Isherwood, plantea la historia justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Bergmann ha tenido que buscar refugio en Gran Bretaña, alejándose de su esposa e hija, quienes han quedado en Austria. El director, con su visión de izquierda y su apellido de origen sonoramente judío, advierte el peligro que conlleva el nazismo, no solamente para él sino para toda Europa, y profetiza el desastre que se avecina, como una especie de Cassandra que nadie escucha... excepto Isherwood, quien poco a poco va despertando de su actitud de indiferencia mecánica (cuasi-inconsciencia), tan representativa de la flema británica.

Para ilustrar lo anterior, las palabras de Bergmann refiriéndose a Ashmeade, el corrector oficial de guiones de Imperial Bulldog: “Le diré: ese paraguas que lleva a mí me parece sumamente simbólico... Este pomposo paraguas es la varita mágica de los ingleses, con la que tratarán de desaparecer a Hitler. Y cuando Hitler, como un maleducado que es, se niegue a desaparecer, el inglés abrirá su paraguas y dirá: ‘Bueno, ¿y a mí que más me da que llueva un poco?’ Pero lo malo es que la lluvia será una lluvia de bombas y de sangre, y el paraguas no es impermeable a las bombas.”

Otro personaje de interés es Lawrence Dwight, el montador jefe de la película, cuya filosofía de la vida se puede resumir en las siguientes líneas:
“-...Vosotros los escritores tenéis una maldita actitud romántica, y pensáis que sois demasiado buenos para el cine. Pero no lo creas, es al revés, es el cine el que es demasiado bueno para vosotros...
-...Los únicos que tienen verdadera importancia son los técnicos... saben lo qué quieren... eficiencia... hacer un trabajo por el trabajo mismo... El incentivo es luchar contra la anarquía. Ese es el motivo de la vida humana: sacar a la vida de su confusión natural. Crear normas, pautas... Por las pautas mismas. Por crear significado ¿Qué otra cosa hay?”

A través de personajes simbólicos y magníficas metáforas, Christopher Isherwood nos relata una historia inteligente, que logra interesar al lector a través de su narración sin capítulos. El argumento de la novela está basado en la experiencia real de Isherwood durante el rodaje de Little Friend de la Gaumont Film Company, bajo la dirección del director austriaco Berthold Viertel, en 1934.




Isherwood, Christopher. La Violeta del Prater. Alianza Editorial Mexicana. México, 1990. p.p. 152


(Originalmente publicado en la revista LunaPark)


Imagen: Actualmente no logro encontrar el link de procedencia. Definitivamente la imagen no es mía, pero es idéntica a la portada del libro que leí.

miércoles, 1 de abril de 2009

Número 46: Fahrenheit 451


Como hace no sé cuanto tiempo que no posteo y como esta reseña nunca llegó a publicarse en la revista para la cual fue escrita. He aquí:


Entre las novelas de ficción distópica, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury ocupa un lugar privilegiado.

Pero, ¿qué es la ficción distópica? Contrapuesto a lo utópico encontramos lo distópico; son antónimos. Si una utopía se define como una sociedad perfecta que no se encuentra en ningún lugar (real, al menos), una distopía es una sociedad aparentemente perfecta, eminentemente imperfecta si se la examina detenidamente, y cuya población mayoritaria vive oprimida y, en la generalidad de los casos, adormecida por los medios de comunicación y la propaganda de la clase dominante.

Algo interesante de Fahrenheit 451 es que la masa social, adicta a programas televisivos (similares a los “reality shows” actuales) y a la comunicación, por medio de la TV, con personas a quienes no conocen realmente (como suele suceder a los usuarios de los “chat rooms”) no lee, a su vez, sino “... historietas, las viejas y buenas confesiones, los periódicos comerciales.” Es decir, se trata de una sociedad conformada por analfabetas funcionales. Todo lo anterior le otorga cierto aire de actualidad y no deja de asombrar la exactitud de la previsión por parte de Bradbury, tomando en cuenta que la novela data de 1953.

El protagonista de la historia, Guy Montag, es un bombero (“fireman” en inglés. Haciendo alusión al paradójico giro que en esta sociedad distópica ha tenido la profesión de bombero, Montag y sus colegas son verdaderos “hombres de fuego”, cuya función es incendiar los libros que se encuentran censurados por el sistema). La vida de Montag, aparentemente tranquila y satisfactoria, entra en crisis cuando una vecina suya, una adolescente cuyo nombre es Clarisse McClellan, le hace la sencilla pregunta, “¿Es usted feliz?” Todas las dudas que Montag ha albergado a lo largo de los años le asaltan de pronto y no le dan cuartel, hasta hacerlo cuestionar, por completo, el sistema en el cual se desenvuelve, y a sí mismo como individuo.

El hecho de que trate el tema de la censura hace interesante a la novela, tanto para quienes son afines a la lectura cuanto para quienes tienen el hábito de poner por escrito sus pensamientos y sentimientos. Es asombrosa la cantidad de libros que han sido censurados a través de la historia en distintas latitudes, así que la idea no está tan alejada de la realidad, basta con escribir “List of books banned by governments” en el “motor de búsqueda” para que aparezcan muchísimas enumeraciones de obras prohibidas por distintas razones. Pero, más allá de la prohibición estatal, como dice el capitán Beatty, el jefe de Montag, “No comenzó en el gobierno. No hubo órdenes, ni declaraciones, ni censura en un principio, ¡no! La tecnología, la explotación en masa, y la presión de las minorías provocó todo esto, por suerte.” “-... ¿y los bomberos?” Pregunta Montag... habrá que leer el libro para saberlo... a menos que lo quemen antes.

martes, 14 de octubre de 2008

Número 34: La lista de 100 libros de 13Gráfico

Ahora presento la lista sugerida por el doctor José Luis Galbe en la edición de septiembre de 1971 del órgano cultural de los trabajadores de la Editorial José Pineda Ibarra: 13Gráfico. El doctor nos explica que una lista de este tipo no puede ser tomada como definitiva, pero que los libros seleccionados por él proveen de una visión general de la historia de la humanidad.

Al principio nos otorga una mini-lista de 10 libros fundamentales:

1) La Biblia
2) La Ilíada, de Homero
3) La Eneida, de Virgilio
4) Las Mil y Una Noches, Anónimo
5) La Divina Comedia, de Dante
6) El Quijote, de Cervantes
7) El Hamlet, de Shakespeare
8) El Fausto, de Goethe
9) El Contrato Social, de Rousseau
10) La Montaña Mágica, de Thomas Mann

En rojo los libros que ya he leído. Es decir, uno solo.

Y ahora, la lista de 100 obras literarias:

1) La Biblia
2) La Ilíada, de Homero
3) La Odisea, de Homero
4) La República, de Platón
5) Prometeo, de Esquilo
6) Edipo Rey, de Sófocles
7) Medea, de Eurípides
8) La Eneida, de Virgilio
9) Máximas, de Epicteto
10) Vidas Paralelas, de Plutarco
11) El Asno de Oro, de Apuleyo
12) Pensamientos de Marco Aurelio
13) Política, de Aristóteles
14) Confesiones, de San Agustín
15) Pastorales, de Longo
16) Las Mil y Una Noches, Anónimo
17) Poema de Mio Cid, Anónimo
18) La Divina Comedia, de Dante
19) El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel
20) El Decamerón, de Bocaccio
21) Cuentos de Canterbury, de Chaucer
22) La Celestina, de Rojas
23) El Romancero Español
24) La Utopía, de Santo Tomás Moro
25) El Príncipe, de Maquiavelo
26) Gargantúa y Pantagruel, de Rabelais
27) Lusíadas, de Camoens
28) Jerusalem Libertada, de Torcuato Tasso
29) Romeo y Julieta, de Shakespeare
30) El Mercader de Venecia, de Shakespeare
31) Hamlet, de Shakespeare
32) Otelo, de Shakespeare
33) Don Quijote, de Cervantes
34) Novelas Ejemplares, de Cervantes
35) Fuenteovejuna, Lope de Vega
36) Peribáñez, de Lope de Vega
37) La Estrella de Sevilla, de Lope de Vega
38) El Buscón, de Quevedo
39) El Burlador de Sevilla, de Tirso de Molina
40) El Cid, de Corneille
41) Discurso del Método, de Descartes
42) Oráculo Manual, de Gracián
43) El Criticón, de Gracián
44) El Alcalde de Zalamea, de Calderón de la Barca
45) La Vida es Sueño, de Calderón de la Barca
46) Pensamientos, de Pascal
47) El Paraíso Perdido, de Milton
48) El Avaro, de Moliére
49) Tartufo, de Moliére
50) Fedra, de Racine
51) Robinson Crusoe, de De Foe
52) Viajes de Gulliver, de Swift
53) El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu
54) Cándido, de Voltaire
55) Diccionario Filosófico, de Voltaire
56) El Contrato Social, de Rousseau
57) Crítica de la Razón Pura, de Kant
58) Guillermo Tell, de Schiller
59) El Sí de las Niñas, de Moratín
60) El Arte de Bien Vivir, de Schopenhauer
61) Fausto, de Goethe
62) La Comedia Humana, de Balzac
63) Los Tres Mosqueteros, de Dumas
64) El Crimen de la Calle Morgue, de Poe
65) La Dama de las Camelias, de Dumas (hijo)
66) La Cabaña del Tío Tom, de Beecher Stowe
67) El Origen de las Especies, de Darwin
68) Don Juan Tenorio, de Zorrilla
69) Los Miserables, de Victor Hugo
70) La Guerra y la Paz, de Tolstoi
71) El Capital, de Marx
72) Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino
73) Tartarín de Tarascón, de Daudet
74) El Sombrero de Tres Picos, de Alarcón
75) Doña Perfecta, de Pérez Galdós
76) Episodios Nacionales, de Pérez Galdós
77) La Taberna, de Zola
78) Espectros, de Ibsen
79) La Ilustre Casa de los Ramírez, de Eca de Queiros
80) El Abanico de Lady Windermere, de Oscar Wilde
81) La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde
82) Obras completas, de José Martí
83) Crimen y Castigo, de Dostoievsky
84) ¿Quo Vadis?, de Sienkiewicz
85) Hombre y Superhombre, de Bernard Shaw
86) La Madre, de Máximo Gorki
87) El Infierno, de Henri Barbusse
88) Juan Cristóbal, de Romain Rolland
89) La Muerte, de Mauricio Maeterlinck
90) Sachcka Yegulev, de Andreiev
91) Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibáñez
92) La Isla de los Pingüinos, de Anatole France
93) Breve Historia del Mundo, de H.G. Wells
94) Babitt, de Sinclair Lewis
95) Sin Novedad en el Frente, de Erich M. Remarque
96) Historia de Cristo, de Giovanni Papini
97) La Montaña Mágica, de Thomas Mann
98) Tirano Banderas, de Valle Inclán
99) La Conquista de la Felicidad, de Bertrand Russell
100) Hacia una mañana mejor, de Adrien Bourcart

Me he decidido a leer cada uno de los libros que me faltan, aún cuando hay algunos que no me llaman la atención. Como me gusta esto de las listas me he puesto de acuerdo con mi club de lectura unipersonal (o sea yo) y trataré de leer la mayor cantidad posible de libros de ésta durante los meses de noviembre y diciembre.

¿Comentarios sobre este listado de libros fundamentales?

miércoles, 1 de octubre de 2008

Número 32: Las aventuras de Peter Schlemihl


En realidad, el libro se titula "La maravillosa historia de Peter Schlemihl", pero ya lo había anunciado como Las aventuras de Peter Schlemihl, así que ya qué. El autor de la obra fue Adelbert von Chamisso, botánico y escritor, de quien se dice, al menos en la excelente edición que yo leí (la de Grupo Anaya S.A.), que nunca habló fluidamente el alemán; algo comprensible, tomando en cuenta que había nacido en Francia. Sin embargo, sus obras más famosas están escritas en el idioma germánico.

Investigando un poco (ya se imaginarán dónde: en Wikipedia, claro es), me encuentro con el alegre hecho que algunos de los lieder de Robert Schumann toman el texto de poemas de Chamisso. Es interesante para mí, porque Schumann fue uno de los grandes compositores del romanticismo, por cierto muy entusiasta con la obra y el talento pianístico de Johannes Brahms y Frederic Chopin (a éste último lo describió de la siguiente manera: "Señoras y señores, ante Vds. un genio." Cita que le costó el empleo en la revista musical en la cual colaboraba. Feliz causa en virtud de la cual Schumann fundó y dirigió su propia publicación musical. La razón por la cual Schumann fue despedido no había sido sino que Chopin, en el momento de la publicación del artículo, todavía no alcanzaba el grado de genio reconocido por la crítica, sino que se encontraba más bien en el grado de debutante. El tiempo le daría la razón a Schumann).

Tras la anterior divagación, retomemos el hilo central: La maravillosa historia de Peter Schlemihl, fue escrita en los inicios del romanticismo (1813), época de transición, pero ya inmersa en la fantasía decimonónica. Nos encontramos con el buen Peter, un jovencito quien llega a la ciudad con una cartita de recomendación y espera una colocación por parte de un gran señor. Le permiten ingresar a la mansión cuasi-palacio del burgués, y en ella nadie le dirige la palabra, ni siquiera los empleados, como temiendo contaminarse de la insignificancia del pequeño Peter. El gran señor toma la carta, la guarda en un bolsillo y le responde ambiguamente a Peter, sin embargo invitándole a unirse al pequeño sarao que está celebrando.

Durante una caminata por los jardines del apreciable burgués, otro personaje, un oscuro hombrecillo envuelto en un abrigo gris, da muestras de gran talento resolviendo cuantos problemas se presentan. De manera que, del bolsillo de su abrigo, extrae, sin ningún empacho: un pañuelo, un catalejo, unas alfombras, una tienda sultánica, unos caballos con su carruaje, etc. Y todo esto sucede sin provocar el menor asombro de la concurrencia burguesa. Peter está anonadado, y se queda frío cuando el desconocido hombrecillo del abrigo gris se ofrece a comprarle su sombra, ofreciéndole en trueque varios mágicos objetos, de los cuales, nuestro antihéroe Peter, prefiere una bolsa mágica, fuente inagotable de oro: la bolsa de Fortunato.

A Peter, el trueque le parece más que justo (me refiero a que él lo percibe como si estuviera ganando alguna ventaja), a fin de cuentas, después de tantos años, ¿para qué le ha servido su sombra? ¿qué beneficio le ha traído? aún más, la inutilidad de su oscura acompañante se hace evidente al compararla con la bolsa de Fortunato. Pero, pronto la verdad se le revela, parece que al final lo esencial es aquello intrínsecamente nuestro.

Quien lea el libro encontrará múltiples referencias a la mitología germánica, en especial acerca de los llamados cuentos de hadas. Pero, más allá de ello, la historia de Peter Schlemihl es de una conmovedora humanidad, definitivamente una obra digna del romanticismo. Completamente inverosímil y, aún así, totalmente humana.

El personaje del abrigo gris es intrigante, durante toda la lectura uno se pregunta quién es. Difícil será no asociarlo con Mefistófeles (más aún, en cuanto avanza la lectura).

Peter Schlemihl, de alguna manera, me recuerda Peer Gynt de Henrik Ibsen (obra que tendrá su propio post, por supuesto), especialmente en el hecho de que ambos textos hacen referencia a historias de la tradición oral, en el caso del primero refiriéndose a la literatura germánica, y en el del segundo citando a las leyendas escandinavas, específicamente las noruegas.

Más que recomendable, la lectura de este librito me parece imprescindible para quienes amen la literatura fantástica y el romanticismo.


lunes, 22 de septiembre de 2008

Número 29: Los Viajes de Gulliver


Ridículamente orillada al papel de cuento infantil, recortada únicamente a dos de sus partes (denominadas, “En el país de los enanos” y “En el país de los gigantes”, respectivamente Viaje a Liliput y Viaje a Brobdingnag) y, en ningún caso reconocida como lo que realmente es, una novela tal cual, y más importante, una obra extremadamente inteligente; se le ha robado a esta narración magistral lo que es más importante en ella: la sátira.

Swift se mofa del ser humano, criatura tan autosuficiente, tan arrogante, tan absurda a fin de cuentas. Y específicamente se burla de la sociedad británica del siglo XVIII, de su forma de vida, de su política, de cómo se ve a sí misma.

Nos muestra al colonialista como se siente reflejado: de repente un gigante, de repente un enano, de repente un hombre sensato, de repente una bestia peor que cualquier animal: un yahoo.

Esto y más (porque cada quien habrá de interpretarlo a su manera) son los Viajes de Gulliver.

La obra se divide en:
Primera Parte: Viaje a Liliput
Segunda Parte: Viaje a Brobdingnag
Tercera Parte: Viaje a Lupata, a los Balnibarbas, a Glubbdubdrib, a Luggnagg y al Japón
Cuarta Parte: Viaje al país de los Houyhnhnms

A mi criterio, la más interesante de todas es la cuarta parte, la cual corresponde al país de los Houyhnhnms, los sensatos caballos que conviven con los irracionales e insensibles yahoos, similares a un estadio salvaje del género humano. Dicen los Houyhnhnms “nadie puede desobedecer a la razón sin prescindir de su derecho a considerarse una criatura racional”.

La mayoría de obras que me gustan comparten el hecho de conservar su vigencia. ¿Acaso lo que escribió Swift sobre la relatividad de la grandeza del ser humano, sobre su humanidad en sí, ha perdido un ápice de actualidad?

¿Cuál es la conclusión final acerca del buen doctor inglés y su especie a la que llega el rey de Brobdingnag? “Asombrábale que un impotente y vil gusano como yo era (estas fueron sus propias expresiones) pudiese mantener tan inhumanas ideas de modo tan familiar, al punto de parecer inconmovido por las escenas de sangre y desolación que había pintado como efectos comunes de aquellas destructivas máquinas, que algún mal genio, enemigo del género humano (decía), debió de haber inventado por primera vez.”

(Originalmente publicado en la edición de la Revista Lunapark del mes de agosto de 2008)


sábado, 6 de septiembre de 2008

Número 25: El Callejón de los Milagros

Creo que fue en el año '99, o a lo mejor en el 2000, viéndolo bien quizás hasta haya sido en el 2001, en todo caso fue cuando mi sistema de tv por cable todavía me proveía de un canal que sí pasaba buenas películas. Un día vi que anunciaban un tal "Callejón de los Milagros" y una de las actrices que protagonizaba era Salma Hayek. Así que me decidí a ver el filme, y la verdad, me pareció muy bueno. Supongo que más que todo porque me identificaba con Abel, el peluquero pobre enamorado de Alma, el personaje que interpretaba Salma Hayek. Es más, Abel era interpretado por Bruno Bichir, actor que me recuerda a mi amigo Octavio (pero he de reconocer que también pienso que se parece a Keanu Reeves; y aún más, hay quien dice que mi amigo y yo nos parecemos).



La película estaba planteada por capítulos, tres según me recuerda Wikipedia: Rutilio, Alma, Susanita y un epílogo titulado El Regreso.

Ahora bien, a pesar de que todavía le tengo cierta estima a la película, resulta que hace unos años, creo que fue en el 2003, encontré en la Librería Pelayo (la cual, según he oído está por cerrar, espero que no) una obra titulada "El Callejón de los Milagros" de un tal Naguib Mahfuz. Como se imaginarán, sentí grandes deseos de comprar el libro y leerlo, y lo hice.

Y eso fue lo malo (o lo bueno, juzguen Vds., juiciosos lectores), puesto que a partir de entonces pasaron dos cosas: una fue que quedé fascinado con la obrita y otra, que el filme palideció.

Uno lee a Mahfuz y El Cairo, esa ciudad misteriosa, aparece ante nuestros ojos, los personajes están maravillosamente caracterizados, la historia es apasionante, cruel, humana. Hay que enfatizar que las historias, tanto de la adaptación mexicana como de la obra original, se desarrollan en lugares y fechas muy distintos: el filme se desarrolla en el Centro Histórico de México D. F., en una vecindad específicamente, durante los años '90; y la novela está ubicada, como se dijo, en Egipto en los años '40, incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Pero, el guión fue bien adaptado y encontramos motivaciones similares en los personajes y soluciones específicas, pero comparables, para sus problemas.

Nunca he leído otro libro de Mahfuz. Como con otras cosas, la promesa de hacerlo se me ha olvidado, o me he hecho el olvidadizo. Pero, su "callejón" es inolvidable y por supuesto es uno de mis libros favoritos.

A pesar de lo dicho, si alguien no hubiera visto el filme, yo sí lo recomiendo. Como anoté, me gustó mucho en su momento y reconozco que viendo algunos fragmentos en Youtube, sentí igual contento que en mi primera juventud. Si quieren echar un vistazo, aquí está el link para ver la primera parte en el mencionado sistema de videos.

Imagen: http://foto.rambler.ru/photos/lookkil/1/callejon2/callejon2.jpg

lunes, 1 de septiembre de 2008

Número 23: El Maravilloso Mago de Oz

El Maravilloso Mago de Oz, obra de Lyman Frank Baum, me llamó la atención desde que era niño. Cuando tenía 11 años, creo, vi por primera vez el filme de 1939, protagonizado por Judy Garland. A mi criterio es una versión interesante, pero sólo eso: una versión.


Fue en el año 2004 que encontré el libro "El Maravilloso Mago de Oz" en un puesto de libros usados en la USAC. Le faltaba un trozo de la última página, pero me di cuenta que era una novela difícil de conseguir y desde hacía años tenía curiosidad por leerla. Y fue bueno porque me encontré con un mundo muy interesante, con ingeniosos juegos de palabras que movían a la jocosidad, con varias historias entrelazadas, siendo la central, por supuesto, la odisea de Dorothy por regresar a Kansas.


Pero, hay una parte intermedia entre ese niño de 11 años que vio el filme con Judy Garland y el tipo de 24 que leyó la novelita infantil. Está el adolescente de 16 ó 17 años que vio otra película: Zard'Oz. Era esta cinta de ciencia ficción una historia post-apocalíptica protagonizada nada menos que por Sean Connery. En ella se retomaba la premisa del falso "portentoso", y tenía una secuencia final que nunca he podido olvidar, y que no voy a arruinar tratando de describir.
En el miniprólogo que incluía Frank Baum en "El Maravilloso...", él enfatizaba que su intención era crear una nueva tradición de cuentos de hadas, la estadounidense, que estuviera libre de todo ese terror que impregna los cuentos germánicos coleccionados y transcritos por los hermanos Grimm. Sin embargo, en la adaptación fílmica "Return to Oz" (click, encima del título para ver la primera parte y siguientes en Youtube) algunos personajes parecen escalofriantes, cosa en la que tiene mucho que ver la caracterización de los personajes, así como la excelente banda sonora. "Return to Oz" (este link es para el artículo en Wikipedia) no es perfecta, pero es entretenida y tiene cosas muy buenas.

Finalmente quiero citar un artículo que leí hace años en Selecciones del Reader´s Digest (la verdad es que ya no soy tan afín a esta revista, pero me asusté cuando no encontraba la edición que voy a extractar a continuación, la nostalgia, ya saben...):

"El plan de El Portentoso mago de Oz es por demás sencillo. Según explica el autor en la introducción del libro, se propuso eliminar 'los horripilantes y crueles episodios' que hay en los antiguos cuentos de hadas. Quiso, asimismo, prescindir de "los genios, enanos y hadas de clisé'. Y lo logró cumplidamente. El espantapájaros viviente, el hombre de hojalata, el león cobarde, de igual modo que los demás personajes de Baum, tienen su propia originalidad e individualidad.

El mejor logrado de ellos es talvez Dorotea. A diferencia de la inmortal Alicia que discurre discretamente por el País de las Maravillas sin tratar de influir para nada en el curso de los acontecimientos, Dorotea - aunque amable y candorosa en todo instante - es una personita de ánimo resuelto, que sabe lo que quiere. Se ha propuesto volver al lado de sus tíos. Lleva la voz cantante en el grupito aventurero. Aún cuando busca consuelo en el leñador, consejo en el espantapájaros y amparo en el león, es evidente que todos ellos se sentirían perdidos si les faltase Dorotea... Pertenece tan por entero (Dorotea) a los Estados Unidos como pertenece Alicia, la del País de las Maravillas, a la Inglaterra de la época victoriana."

Mannix, Daniel. El mago creador de Oz. Selecciones del Reader´s Digest septiembre de 1966, artículo condensado de "American Heritage".

Pd. Ya no mencioné nada sobre el animé basado en esta historia. Hay un excelente artículo en el blog del Capitán Quasar, hagan click sobre el nombre si desean leerlo.



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http://www.smh.com.au/ffximage/2005/11/21/Wizard_051121093613245_wideweb__300x282.jpg